Después de una larga ausencia debida a una mudanza transoceánica, la Extracomunitaria regresa bajo el nombre de Repatriada. Evidentemente no sólo regreso al mundo de los blogs, sino también a mi propio país.
La sensación de no-pertenencia y de ser extranjera sigue ahí. Cambia el idioma, las costumbres, la moneda, y es difícil sentirme en casa cuando ya no se conoce a nadie y al hablar todos se ríen de mis italianismos. Regreso a vivir esta ciudad en formas completamente experimentales e innovativas, compartiendo reflexiones sobre mi patria en esta dirección:
La Repatriada, ensayos de una extranjera en su propio país.
http://www.repatriada.wordpress.com
Espero no perderlos de vista.
Monday, October 19, 2009
Il Ritorno
Saturday, May 2, 2009
Ancora
Sunday, April 19, 2009
La Fine?

Heme aquí. Después de un largo largo periodo sin escribir, he vuelto. Pero quizá sólo para despedirme.
Como muchos de ustedes sabrán - y muchos otros no tendrán ni idea - , he dejado de ser extracomunitaria. Entre la mudanza, las crisis de adaptación y el miedo de volver a escribir en este blog que sentía que no me pertenecía más, he dejado pasar demasiado tiempo.
Sin embargo, durante estos meses me he topado con tres personas (si: ¡tres!) que me han reclamado esta larga pausa. Personas que conozco poco o que normalmente son incapaces de adular a alguien me han animado a no dejar de escribir. He descubierto con inmensa alegría que muchas personas insospechadas leían mi blog secretamente, y me llené de ganas de seguir escribiendo.
Pero ¿cómo seguir escribiendo en La Extracomunitaria, sin poseer más esa identidad? He pensado en continuar este blog, o crear uno nuevo, desde el punto de vista de una persona re-patriada. Es decir, alguien que después de un largo exilio regresa a su país.
Me gustaría escuchar sus comentarios, sobre todo en lo que respecta al nombre.
A las personas que leen este blog secretamente les pido que de vez en cuando me dejen un comentario; saber que no sólo son las mismas cuatro personas me anima mucho a escribir más y mejor.
De verdad les agradezco mucho mucho el haberme seguido, y espero poder contagiarlos todavía con mi nuevos posts, mismos que empiezan a tomar forma.
Saturday, December 13, 2008
Il Freddo
Como en mi país no tenemos una diferencia marcada entre estaciones, el llegar a Europa fue una experiencia sensorial sorprendente para mi cuerpo.
Antes que nada: el frío. Nunca estás preparado para el frío y todo lo que conlleva. En México, cuando hacía mis maletas, todos me decían “llévate ropa abrigadora porque en Europa hace mucho frío, ¿eh?”, y en efecto yo llené mi maleta de ropa que mi mamá y mis tías donaron para la ocasión, regalándome horribles chaquetas, bufandas y guantes que ellas no podían usar en el tibio clima de la Ciudad de México.
Cuando llegó mi primer invierno europeo no tenía ni idea de cómo vestirme. Sin pensarlo mucho, supuse que tendría que ponerme muchas capas de ropa y rematar con una chamarrón, guantes, bufanda y sombrero. Así, iba a todos lados con medias bajo los pantalones, cuatro playeras/camisas/blusas una encima de la otra, dos suéteres, dos pares de calcetines en cada pie, una chamarra de plumas, un gorro de lana, bufanda y guantes.
Parecía uno de esos niños pequeños que las mamás arropan demasiado y tienen que caminar como robotitos. Además, como todas mis prendas habían sido donadas por tías, ninguna combinaba muy bien, sin hablar de su dudoso gusto.
Con los años aprendí a vestirme mejor. Descubrí que con menos capas de ropa pero de materiales bien escogidos sientes menos frío y estás más cómoda. Además odio tener que desvestirme apenas entro en un lugar cerrado, y después ocupar otros 15 minutos para vestirme de nuevo cuando tengo que salir. Mientras más ligera pueda estar, mejor.
De todos modos, al inicio, el frío es una sensación horrible. Te encoge el cuerpo, entumece todas las partes sobresalientes de tu cuerpo, limita tus movimientos y no te deja pensar en nada más que no sea eso.
Con el arribo del frío llega también la cultura del frío. Es decir: todo cambia. Los colores en el vestir se oscurecen, girando alrededor del gris, negro y marrón, y los vestidos más ligeros se guardan en maletas, cajas o armarios especiales por los próximos seis meses. Las calles, oscuras desde temprano, se llenan de luces artificiales de colores. En la mesa se sirven platillos harinosos, quesosos, cremosos y gustosos. Las discotecas abren sus puertas (durante el verano la mayor parte de ellas están cerradas porque hace demasiado calor) y las plazas se vacían. Las conversaciones tocan indudablemente el tema qué-vas-a-hacer-para-año-nuevo. Hay que voltear el colchón de la cama, que tiene un lado de verano y uno de invierno. Hay que secarse el pelo con secadora porque si no, se corre el riesgo de enfermarse. Se pasa de la cerveza al vino. Se organizan las fiestas en casas privadas. Se saca de los armarios los “piumini” y “piumoni”: chamarras y edredones de plumas.
Aunque los primeros años yo almacenaba toda mi bilis para odiar con intensidad el invierno, debo de admitir que poco a poco me ha ido conquistando. Al inicio no entendía a los italianos que decían que el frío envigoriza, que te despierta, que te limpia los pulmones. Tampoco entendía cuando decían que nah, todavía no hacía frío, y yo los miraba perpleja debajo de mi sombrero de yak que compré en los Himalaya.
Empecé a querer el invierno cuando pusieron la pista de patinaje en hielo en la plaza de Santa Croce. Yo regresaba de alguna fiesta o discoteca con mis amigos, serían las cuatro de la mañana, y nos introdujimos en la pista, resbalando con nuestros zapatos y evidentemente borrachos. Esa fue mi primera imagen real de Navidad. De verdadera Navidad. Mis amigos riendo a carcajadas, todos con bufanda y guantes de colores, moviéndonos con la gracia de Bambi en el hielo, con perfume de whiskey y la iglesia de Santa Croce detrás.
Con los años fui coleccionando otras imágenes invernales que me gustan mucho:
Las calles del centro iluminadas de noche, llenas de personas que recorren los negocios, exhalando nubecitas de aliento con cada palabra.
La primera vez que vi nevar, desde la cafetería de la universidad, y salí corriendo a recoger copos de nieve con las manos, sólo para ver qué se sentía.
Cenar en casa de amigos y emborracharte con un buen vino.
Redescubrir el poder de calefacción que existe en un vaso de whiskey.
Poder dejar la comida afuera del refrigerador y que no se descomponga.
Compartir un mate con mis amigos.
El anonimato que te da caminar bajo un abrigo, bufanda y gorro.
Quedarte bajo el agua caliente de la ducha más tiempo del necesario, sólo porque es placenterísimo.
Y más aún: dormir abrazada de tu persona favorita, bajo las cobijas.
Hice cuentas y éste es el octavo invierno que paso en Europa. Por fin puedo decir que el invierno ya no me molesta. Ya no cuento ansiosa los meses y días que faltan para que llegue la primavera. Sigo creyendo que es demasiado largo, eso sí, pero con muchas cosas hermosas que no se ven en las demás estaciones. Creo que lo más importante para adaptarme al clima fue dejar de pensar que tengo frío. Noté que usaba una importante cantidad de energía en pensar que me estaba congelando, y decidí usarla mejor para calentarme y no pensar en el frío.
Entonces dejé de sentir frío.
Thursday, November 13, 2008
La Extracomunitaria en Soitu

Ya es oficial: desde hoy estaré escribiendo también para el periódico virtual Soitu.es
Si no lo conocen, dénse una vuelta. Es un proyecto del ex-director del periódico El Mundo, y acaba de ganar el premio al mejor diseño y a la innovación de los Online Journalism Awards.
Mi primer artículo se llama "El buen extracomunitario" y por lo que entendí, lo escogieron para salir en la portada, pero debo de confesar que aún estoy un poco perdida y no encuentro na'.
De todos modos seguiré posteando en mi modesto blog La Extracomunitaria, como siempre he hecho.
Thursday, October 30, 2008
L'Educazione
Finalmente alguien se enoja. No sólo se queja apáticamente, como suelen hacer en Italia, sino que se enoja de verdad. Se enoja hasta el punto de reaccionar, de luchar y de gritar.
Después de tantas leyes absurdas, acciones racistas, comentarios vergonzosos y situación, en general, fatal, ¿qué fue lo que hizo que finalmente alguien se enojara y protestara?
Finalmente cruzaron la línea. Querían ver hasta dónde podían llegar, hasta podían estirar el menefreghismo (literalmente: valemadrismo) del italiano promedio.
La nueva ministro de educación en Italia es una joven abogada llamada Mariastella Gelmini, nacida en 1974. La señorita Gelmini decidió entrar por la puerta grande y propuso un cambio en el sistema de educación. Ella lo llama "reforma"; las personas apegadas a la educación la llaman "masacre".
Esta nueva reforma consiste en dar un corte neto a los fondos que hasta ahora se habían destinado a las universidades, a la investigación, y a las preparatorias. Conversando con mi profesor de tesis, me contó que en la Accademia de Bellas Artes de Florencia, donde yo estudié, pretenden quitar el 45% de los fondos antes existentes. La Accademia ya tenía muchos problemas típicos de escuelas públicas: ausencia de profesores, falta de material didáctico, laboratorios decadentes, etc. Con decirles que no tenían dinero para poner papel higiénico en los baños y los estudiantes teníamos que llevarlo. Sin esa enorme rebanada económica, ¿qué va a pasar? Ya muchos de mis ex-compañeros no pudieron hacer maestrías, porque cerraron muchas por falta de fondos.
Otros de los puntos de la "reforma" son:
- lo que llaman "maestro único" en las escuelas primarias. O sea, van a despedir a los maestros especializados de italiano, de matemáticas, de ciencias naturales, etc, para dejar solamente a un pobre y muy paciente maestro todo el día con los niños.
- uniformar a los niños de las escuelas primarias con un "baberito". Esto causa pavor entre los italianos porque la única otra época en la que los niños usaban esos uniformes, fue durante el fascismo.
- clases separadas para niños italianos y para niños extranjeros. Dice que es para "integrar mejor" a los niños extracomunitarios, pero en realidad así enseñan a los niños italianos que los "otros" son distintos a ellos. Qué mejor manera de crear división y racismo desde una tierna edad.
- cerrar las escuelas de las pequeñas ciudades o pueblos.
- cerrar la mayor parte de los conservatorios de música, porque, según ella, "hay demasiados".
- obviamente, con el corte de presupuesto, se cerrarán muchas universidades (que ya están en crisis económicas), carreras, becas y se despedirán muchos docentes y no habrá fondos para la investigación.
Estos valientes jóvenes han construido un sistema de organización impecable. Para no perder clases, han organizado seminarios y conferencias al aire libre, en las plazas, a los que cualquier puede participar. Han invitado politólogos, periodistas, científicos e investigadores a dar clases en las calles. Ofrecen café y desayunos a los alumnos que se quedan toda la noche en las escuelas. Han rechazado cualquier tipo de etiqueta política, negándose a ser financiados, lidereados ni apoyados por partidos políticos. No son violentos ni han vandalizado nada. Se han propuesto sorprender a los medios de comunicación todos los días, para que la gente no se acostumbre a la noticia, ni queden en el olvido. Han organizado gigantescas manifestaciones en las principales ciudades del país, a las cuales se han unido profesores, padres de familia, sindicatos, y comunes mortales. No vacilaron cuando Berlusconi anunció que les iba a mandar a la policía (desmintiéndose después).
Gelmini y Berlusconi dicen que son "simples revoltosos" y "buenos para nada de la izquierda", que hacen todo este escándalo sólo para no ir a estudiar.
Ayer aprobaron la reforma y los estudiantes anuncian que esto es sólo el principio. No se van a rendir. Y para probarlo, se juntaron en Roma más de un millón de personas para protestar. Hicieron un sit-in frente a la secretaría de educación y de ahí no se movieron.
Un conocido periodista que estuvo presente relató que hubo un grupo de neo-fascistas que atacó a los estudiantes, frente a la valla de policías, mientras cantaban himnos a Mussolini. Cuando el periodista preguntó a los policías porqué no habían defendido a los estudiantes, el policía respondió "porque son de izquierda". Comparó la situación a la manifestación contra el G8 que hubo en Génova en el 2001, cuando un grupo de policías asesinaron a un estudiante llamado Carlo Giuliani, y otro grupo de carabinieri entraron a una escuela y atacaron y torturaron a un grupo de estudiantes.
neo-fascistas y policías atacando a los estudiantes
Los estudiantes no se dan por vencidos. Estos son los mismos jóvenes de los cuales se decía que pertenecen a una generación apática, conformista y superficial. Me han sorprendido con su diplomacia, su valor, su organización y lucidez. Me han renovado la fe en la juventud y en este país. Me dan ganas de entrar a la universidad y abrazarlos a todos, uno por uno.
No sabemos todavía qué va a pasar con la reforma Gelmini. Lo que sí sé es que estos adolescentes y jóvenes están, de verdad, cambiando la historia. Están despertando a los italianos que se habían hipnotizado con la televisión berlusconiana y están demostrando que algo se puede hacer.
Mis respetos, jóvenes. Tienen todo mi apoyo.
Friday, September 26, 2008
Via

La palabra via en italiano no tiene una traducción precisa en español. En inglés sí: away. Quiere decir "a otro lugar que no sea aquí", o bien "lejos del emisor del mensaje". Cuando se quiere ahuyentar o alejar a alguien, se le dice via, via!. Y "marcharse" en italiano se dice andare via.
Ultimamente, debido a la situación política del país, hemos pensado en irnos via y emigrar a otros terrenos más fértiles. No voy a hablar del por qué, simplemente quiero aclarar que si me voy de Italia se me va a romper el corazón. Yo elegí este país para continuar mi vida; aquí descubrí que podía ser aún más feliz de lo que siempre había sido.
Pero después de tantos años, Italia ya no me está respondiendo. Es como cuando tienes un novio por muchos años y de repente notas que ya no te toma en cuenta como antes y te invade el pánico por un segundo y piensas ¿y si ya no está enamorado de mi? ¿Y si esto es el principio del final?
Cada vez que atravieso el río Arno -practicamente todos los días- me detengo un segundo para ver el paisaje. Doy la espalda al Ponte Vecchio y miro hacia el otro lado, porque es ese mi lado favorito. Es donde se ven las canoas con muchachos que pasan remando y te gritan groseros elogios, y donde de repente encuentras con la mirada una garza blanca haciendo equilibrio en una sola pata, como el sabio espíritu del río. Una vez vi un pájaro azul fosforescente volar a ras del agua y decidí tomarlo como un buen augurio. También desde ahí he visto los atardeceres más bonitos reflejarse en el agua que, algunos metros después, cae libremente en una cascada artificial.
Y ultimamente, en ese mismo lugar, me detengo a pensar que cuando me vaya -si alguna vez me voy- voy a recordar ese momento y se me va a llenar el corazón de nostalgia.
Se me han ocurrido una serie de actos que me gustaría cumplir antes de irme de aquí. Algo así como la lista de cosas que "tienes" que hacer antes de cumplir treinta años.
Entre estos están:
1.-poner un candado en el Ponte Vecchio- sé que es terriblemente cursi y que muchas personas que viven en Italia pensarán que esta tradición nació con una terrible película pop italiana, pero en realidad se originó en esta ciudad, precisamente en el Ponte Vecchio, donde los enamorados escribían con plumón sus nombres en un un candado, lo cerraban alrededor de uno de los soportes de metal, y tiraban la llave al río como una promesa de amor. Sé que cada semana pasa un hombrecito con una máquina especial y rompe las telarañas de candados que se van tejiendo poco a poco en todas las esquinas, pero no podría irme de aquí sin haberlo hecho yo también.
2.-comprar un dibujo a Antonietta- Antonietta es una señora anciana que duerme en las calle, justo enfrente de la tienda china donde compro el arroz basmati. Se sienta en sus maletas y al lado de ella exhibe horribles dibujos hechos con plumón. No sé si alguna vez le hayan comprado alguno, pero creo que la creatividad se debe siempre de apoyar e impulsar.
3.-subir a la torre del Duomo de Santa Maria del Fiore- confieso con verguenza que nunca lo he hecho.
4.-pegar una de mis esculturas con cemento en algún lugar público a las tres de la mañana- una de mis fantasías artísticas.
5.-emborracharme otra vez en una plaza sólo para ver el momento exacto en el que se apagan los faroles: a las 7 am.
Todavía me faltan muchos números en la lista, pero imagino que la completaré cuando llegue el momento. Tienen que nacer espontáneamente, mientras paso enfrente de un monumento y piense "por qué nunca he...?"








